LA SEMANA

 

 

El circo político chileno:


Prepárense, queridos espectadores,porque la política chilena acabade subir varios niveles en el arte del drama y la comedia negra. En el papel protagónico, JoséAntonio Kast, el hombre que llegó para demostrar que en Chileno solo se puede gobernar, sino hacerlo con la velocidad y sutileza de un elefante en una cristalería. o al menos para hacer que todos estemos muy atentos acada movimiento suyo, como si fuera un episodio de “¿qué pasaráahora?”.Desde el minuto uno, Kast decidió que la lentitud y la burocracia chilena eran cosa del pasado. Como si fuera un jugador estrella en su debut, Kast firmó un Six Pack de Decretos en suprimer día. No uno, ni dos, sino seis. ¿La estrategia? Mostrar que aquí no se viene a perder el tiempo. un popurrí de temas que parecen sacados de un bingo político para impresionar a la galla. La estrategia es clara: hacer ruido, mucho ruido, para que nadie tenga tiempo de especular

La zanja de la discordia El Plan Escudo Fronterizo,

En un acto que sin duda pasará a la historia como la obra maestra del siglo XXI (o al menos del 2026), el presidente José Antonio Kast ha decidido que la mejor forma de enfrentar la migración irregular es cavando una zanja. Sí, una zanja. Porque, claro, ¿qué mejor solución para un problema complejo que un agujero en la tierra?

El Plan Escudo Fronterizo, como lo llaman con pomposidad, no es solo una zanja cualquiera. Es la zanja que promete detener a todos esos "ilegales" que, según el discurso oficial, cruzan la frontera como si fuera un paseo por el parque. La idea es tan innovadora que uno se pregunta por qué nadie lo pensó antes. ¿Acaso no es obvio que la migración se detiene con un buen hoyo? Olvídense de políticas migratorias, acuerdos internacionales o cooperación regional. La respuesta está en la tierra, literalmente. Mientras tanto, la zanja se convierte en el nuevo símbolo de la política migratoria chilena: un recordatorio de que a veces, en lugar de pensar, es más fácil cavar.

La Gran Auditoría del Siglo En un giro que nadie vio venir (o que todos esperaban con palomitas en mano), el presidente José Antonio Kast ha decidido que la mejor forma de empezar su mandato es con una auditoría exhaustiva a la administración de Gabriel Boric. Porque, claro, ¿qué mejor bienvenida que un chequeo minucioso para encontrar todos los “pecadillos” del gobierno anterior?

El plan es tan ambicioso que incluye un comité liderado por la subsecretaria de la Segpres, con un plazo de seis meses para escarbar en cada rincón de la gestión pasada. Se rumorea que ya están preparando lupas, linternas y hasta detectores de mentiras para no dejar piedra sin mover. La misión: demostrar que el gobierno de Boric fue un desastre absoluto, o al menos eso es lo que se espera. Los seguidores de Kast ya celebran esta cruzada como el inicio de una era de limpieza y orden, mientras que los críticos se preguntan si no será más bien una cacería política disfrazada de auditoría técnica. Pero, ¿qué importa? Al fin y al cabo, la política es el arte de hacer ruido y esta auditoría promete ser el concierto más estruendoso del año.

RAMAL COLECTIVA ¿Qué es la negociación colectiva ramal? El proyecto que el Gobierno decidió retirar del Congreso

Este proyecto buscaba fortalecer y empoderar a los sindicatos, permitiendo una negociación colectiva más amplia y sectorial, lo que para la izquierda es un avance en los derechos laborales. Desde la izquierda se considera que la retirada de esta iniciativa es un golpe a los trabajadores y a la posibilidad de mejorar las condiciones laborales en Chile. Se argumenta que esta medida limita la capacidad de los sindicatos para negociar mejores condiciones y representa un retroceso en materia de derechos laborales. En contraste, Kast defendió la decisión afirmando que el proyecto no era urgente y que la economía chilena enfrenta desafíos como la falta de crecimiento y de inversión, lo que según él afecta las posibilidades de empleo.